miércoles, 10 de febrero de 2016

Receta. Crema de lentejas

La forma en la que siempre como las lentejas es hervidas con un chorrito de aceite de oliva, sal y vinagre. Es un plato muy ligero y que además aporta muchísimos nutrientes.

Decidimos preparar esta receta con verduras, legumbres y un poquito de chorizo, sólo para que le diera un poquito de alegría al plato y no engordara demasiado.

Ingredientes: (3 platos)

  • 200 gramos de lentejas ya cocidas
  • un puñado de arroz 
  • un pimiento verde 
  • un pimiento rojo 
  • una zanahoria 
  • un puerro 
  • medio litro de caldo de verduras 
  • 3 cucharadas de aceite de oliva 
  • Sal
  • Trocitos de chorizo

Elaboración:
En una olla poner el aceite de oliva y sofreír a fuego lento todas las verduras y el arroz durante unos 25 minutos.

A continuación incluir las lentejas y el caldo de verduras cocinar a fuego lento durante 10 minutos más.

En una sartén aparte sofreír el chorizo y añadirlo cuando la mezcla de las lentejas esté triturada.

LAS LENTEJAS SE PUEDEN PREPARAR DE MIL FORMAS. 

Hamburguesa de lentejas


Las hamburguesas de lentejas son otra forma de comer lentejas muy diferente. Son fáciles de elaborar, no contienen carne ni pescado y acompañados de una buena ensalada, resultan un plato muy completo.










Lentejas de la abuela Raimunda


No podían faltar también las recetas más tradicionales. Os dejamos las recetas de platos de lentejas de siempre; las del chorizo, la morcilla...


lunes, 1 de febrero de 2016

Receta. Flan de chocolate Nesquick

Flan de Nesquick
Este flan fue el resultado delicioso de tener poco tiempo, pocos ingredientes en casa y una cena con amigos. Nuestro amigo Paco le preparó a Carmen, su novia, una fiesta sorpresa de cumpleaños. Para que no tuviera que cargarse el sólo la cena, les preparé un flan de Nesquick.

Necesita poco tiempo de elaboración, en 10 minutos está hecho y está muy rico.

Mi recomendación para cuando os puedan pasar estas cosas es que tengais a mano 1 litro de nata y un paquete de flanes Royal. El sabor del flan se lo podéis dar con chocolate, turrón, café... Más abajo os enlazo estas recetas.


Ingredientes:

- 1 litro de nata
- 1 sobre de flan Royal (8 flanes)
- 6 cucharadas soperas de Nesquick

Elaboración:

En una olla ponemos la nata a hervir. Guardaremos un vaso para deshacer la mezcla del flan.

Mientras hierve la nata, en un bol a parte diluimos el sobre de flan y el Nesquick. Removemos bien hasta que esté bien deshecho.

Cuando la nata comienza a hervir, añadimos la mezcla del flan y el chocolate y sin dejar de remover esperamos a que hierva. Lo dejaremos hervir unos 2 minutos y pondremos en una flanera.

Dejaremos enfriar y reservaremos en la nevera.

Al igual que los otros flanes, es recomendable prepararlo el día de antes.

MÁS RECETAS DE FLANES.

Como estoy segura de que os encantará os dejo otras recetas.

Flan de café preparado en 10 minutos.
Flan de café

El flan de café posiblemente sea el que más gusta. Tiene un sabor muy rico y elegante.









Flan de turrón
Cuando pasan las fiestas de Navidad muchas veces quedan tabletas de turrón que no sabemos como terminarlas, os dejo una propuesta de flan de turrón muy fácil y que su sabor llama la atención.

viernes, 29 de enero de 2016

Tagliatelle al huevo con salsa de setas y nata‏

Ingredientes :
- 200 grms de pasta Tiagliatelle al huevo
- Aceite de oliva
- 1 cebolla
- Sal 
- 50 grms de beicon
- 100 grms de magro de cerdo cortado a cuadritos bien pequeños o picado
- 250 grms de setas variadas
- un chorrito de brandy
- 1 birck pequeño de nata light
- Queso rallado a vuestro gusto

Preparación :
Cortar la cebolla pequeña y pocharla  en aceite de oliva. Sal a vuestro gusto. Una vez pochada añadir el beicon y el magro cortado bien pequeño. Dar unas vueltas y añadir las setas también cortadas bien pequeñas. Dejar cocer hasta que se haya reducido el agua de las setas. Añadir el brandy, dejar reducir unos instantes y añadir la nata hasta formar la salsa.

Mientras preparas las salsa pon el agua a hervir a fuego mediano para que cuando casi tengas la salsa lista esté también la pasta hervida. Escurrir la pasta, mezclar con la salsa y acompañar con el queso rallado.
Servir caliente.

miércoles, 20 de enero de 2016

Hojaldre relleno de alcachofa y atún‏

Hojaldre relleno de alcachofa y atún
Seguimos con las recetas de alcachofa para las Jornadas Gastronómicas de Benicarló. En esta ocasión, nuestra amiga Rosa hizo este buenísimo hojaldre para una cena con amigo. Buenísimo!!

Ingredientes:
  • 2 láminas de hojaldre refrigerado.
  • 3 cebollas grandes
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • 8 alcachofas
  • 2 latas de atún
  • 2 huevos hervidos
  • 1 huevo para pintar
  • Queso rallado 

Preparación:
Extender una de las láminas del hojaldre en una bandeja de horno. Poner por encima la cebolla y las alcachofas, repartir el atún al que le habremos quitado bastante del aceite y añadir los huevos hervidos cortados pequeños.


Tapar con la otra lámina del hojaldre, cerrar las orillas. 

Batir un huevo y pintar el hojaldre. Ponerle queso rallado por encima.

Cocer horno a 180º, solo por abajo durante unos 30/35 minutos hasta que esté cocido.

Cortar lar cebollas pequeñas, sofreír con aceite de oliva, sal a vuestro gusto. Mientras sofríe la cebolla, limpiar las alcachofas y cortar en octavos. Cuando la cebolla esté a mitad cocer añadir las alcachofas. Cocer a fuego medio. Dejar enfriar.

domingo, 17 de enero de 2016

Alcachofas rellenas de manzana y mousse de canard‏

alcachofas manzana foie
Alcachofas rellenas de manzana y mousse de canard‏



Como cada año han comenzando en Benicarló las Jornadas Gastronómicas de la Alcachofa. A lo largo de estos días os iremos contando más sobre la fiesta. Hoy os dejamos esta receta original y diferente que preparó nuestra amiga Rosa Mary.




Ingredientes: 
  • 6 alcachofas
  • 1 lata de mousse de canard
  • 1 manzana reineta
  • Agua
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta
  • Perejil


Preparación: 



Pon a calentar abundante agua en una cazuela con un ramo de perejil y una pizca de sal.
Limpia las alcachofas quitándoles las hojas exteriores y las partes más duras. Corta la base recta y ponlas a cocer en el agua que has puesto a calentar durante 20 minutos.
Mientras hierven las alcachofas corta la manzana en medias lunas y ponlas a cocinar en una sartén con un poco de aceite de oliva, sal y pimienta.
Rellena las alcachofas con la manzana cocida. Para ello, haz un hueco en el centro de la alcachofa y cúbrelo con la manzana. Aplasta con un tenedor para que quede nivelada con la superficie de de la alcachofa. Cubre con el mousse de canard. 
Servir a temperatura ambiente.


viernes, 15 de enero de 2016

Rosas de manzana

Rosas de manzana

Esta receta nos la pasó nuestra compañera de trabajo Isabel. Es fácil de preparar y el resultado es muy vistoso y sabroso.

Ingredientes:

- 2 placas de hojaldre cuadrado precocinado
- 3 manzanas
- 5 cucharadas de mermelada de melocotón o albaricoque
- Canela
- Azúcar glass

Elaboración:

Cortar las placas de hojaldre en bandas de unos 7 cm. de ancho. Poner sobre papel vegetal. Pintar cada una de las bandas con la mermelada disuelta ligeramente en agua para que nos resulte más fácil embadurnar el hojaldre.

Por otra parte, lavar las manzanas y no pelarlas. Simplemente cortar en cuartos, quitar el corazón y luego prepararlas en láminas muy finas.

Disponer la manzana en láminas sobre el hojaldre de forma que queden bastante apretaditas. En la banda de hojaldre haremos 2 líneas de manzana llenas. Abajo os he preparado un dibujo muy básico con el ejemplo.
Banda de hojaldre con el ejemplo de
cómo disponer los pedacitos de manzana
Rodar las bandas llenas de manzana y ponerlas dentro de flaneras. Espolvorear ligeramente con canela y hornear a 180º durante 10 - 12 minutos, ir mirando el horno. Una vez estén terminadas espolvorear con azúcar glass.



lunes, 11 de enero de 2016

Quinoa y trigo bulgur con pollo y salsa de curry

Receta de quinoa y trigo bulgur con pollo y salsa de curry

Últimamente estamos preparando recetas con ingredientes nuevos. El otro día para volver a la normalidad tras las comilonas de Navidad, decidimos preparar este plato para tan rico y saludable para llevarlo al trabajo.

La quinoa tiene una gran cantidad de propiedades y es muy fácil de cocinar, de hecho se prepara en menos tiempo que el arroz hervido.


Ingredientes (2 personas):

- 200 gr. de quinoa y trigo bulgur
- 1/2 pechuga de pollo cortada en tiras finas
- 1 cebolla mediana
- 1 pimiento verde italiano
- 1/2 cucharadita de curry
- 1 vaso de nata ligera o leche entera
- Sal al gusto
- Pimienta negra
- 3 cucharadas de AVOE


Elaboración: 

En una olla poner a hervir la quinoa y el trigo bulgur durante 12 minutos.

Mientras tanto en una sartén sofreir el aceite AVOE con la cebolla y el pimiento verde a fuego medio hasta que esté dorado. A continuación, añadir el pollo salpimentado y cocinar 2 minutos. Añadir el curry y remover. En el último momento añadir el lácteo, ya sea nata ligera o leche desnatada y dejar que cueza hasta que hierva.

Quinoa Gourmand Tipiak
Tipiak. Quinoa Gourmand
¿Dónde encontrar este producto?
En esta ocasión utilizamos la marca Tipiak, la encontramos en los supermercados Alcampo, está muy rica y es fácil de cocinar.

¿Se puede llevar con el tupper para el día siguiente?
Este plato lo vimos en el reverso de su packaging y decidimos cocinarlo con los ingredientes que teníamos en ese momento en casa. Lo preparamos para llevárnoslo al trabajo al día siguiente y se aguantó perfectamente.

viernes, 8 de enero de 2016

Coquetes de Sant Antoni - Benicarló- versionadas con chocolate

Coquetes de Sant Antoni con chocolate
Tras las fiestas de Navidad se celebra en Benicarló la festividad de Sant Antoni Abad, o más conocido como Sant Antoni del Porquet (del cerdito). En casa todos los años preparamos este postre típico pero este año hemos querido versionarlo y añadirle un fina capa de chocolate. Las cocinó mi madre y estaban ríquísimas.

Hace algún tiempo publiqué la receta original. Esta receta de coquetes de Sant Antoni con chocolate sólo se le añade una pastilla de chocolate para cobertura. 

Ingredientes:

  • 1/2 litro aceite
  • 1/4 litro de barregeta (3 partes de anís de 30º por 1 de moscatel)
  • 50 gr azúcar
  • Harina la que admita (sobre unos 750 gr)
  • Azúcar glass.
  • 1 pastilla de chocolate para cobertura


Elaboración: 

Disolvemos los 50 grms de azúcar en el aceite y la barregeta. Seguidamente incorporamos la harina poco a poco hasta que nos quede una pasta compacta que nos permita formar bolas. La masa debe estar aceitosa y fina. Formaremos bolas de unos 50 gr. de pasta y les daremos la forma de coqueta. 

Coquetes de Sant Antoni. Dulce típico de Benicarló.
Las pondremos en bandejas de horno untadas con un poco de aceite y coceremos a 150º, colo por abajo hasta que estén doradas. Dejar enfriar. Con estas medidas deben salir aprox. unas 25-30 coques.

Fundir el chocolate en el microondas. Bañar la mitad de les coquetes con el chocolate, poner a enfriar el chocolate como en la foto, con la rejilla del horno. Transcurridas una par de horas pasarlas por el azúcar glass. 

domingo, 3 de enero de 2016

Viaje a EEUU - Road trip Seattle - San Francisco

Hacía tiempo que queríamos cruzar el Atlántico, aunque nos costaba decidir el destino; al menos hasta que supimos que unos buenos amigos se mudaban a Seattle (pronunciado “Siaadel”, ¡o algo así!) ¡Qué mejor excusa entonces para visitar Estados Unidos!

Hacía más tiempo aún que un americano al que conocí, me había hablado de la carretera de la costa Pacífico, que conecta los estados de Washington, Oregón y California, desde Canadá hasta México. “¡Si te gusta la naturaleza, esa carretera es increíble!”.

Por supuesto, nos dejaríamos muchas cosas en el tintero, grandes mitos como Yellowstone, el Gran Cañón, Yosemite… pero es un país inmenso y sencillamente priorizamos la experiencia de viajar en coche a nuestro aire, sin tomar vuelos internos.

No hace falta describir la alegría de reencontrar viejos amigos tan lejos de casa; Raquel y Pedro fueron los perfectos anfitriones. En los dos días que estuvimos con ellos pocas cosas nos quedaron por ver en Seattle y sus alrededores: la tumba de Bruce Lee, la estatua de Jimmy Hendrix, la casa de Kurt Cobain, el mercado de Pike, la universidad de Washington -con ese aire de campus clásico al estilo inglés-, el Space Needle, el Key Arena… ¡y todo con reportaje fotográfico incluido!

Seattle

A Pedro le hubiera encantado llevarme de senderismo por el Olympic National Park; una de las muchas zonas de bosque lluvioso que pueblan estas latitudes, habitadas por pumas, osos negros y wapitíes… pero no disponíamos de tanto tiempo. Las nubes tampoco nos dejaron contemplar el impresionante Mount Rainier, un gigante que se alza en el horizonte como si fuese la Montaña Solitaria de “El hobbit” (por fortuna sí que pude verlo desde el avión en el vuelo de regreso con escala en Seattle).

La naturaleza abruma, incluso en la propia ciudad, que parece fundirse con el bosque sobre el que se asienta. Y así seguiríamos; abrumados, el resto del viaje. Tocaba despedirse y poner rumbo al sur.                                                     
                                                                   *****
El rio Columbia hace de frontera entre Washington y Oregón y en su desembocadura se encuentra la localidad de Astoria, a la que se accede por un kilométrico puente que se eleva al final para dejar paso a los buques mercantes que allí atracan.

 Esta población alcanzó la fama al albergar el rodaje de la película ochentera “los Goonies”, dirigida por Spielberg. Sin embargo, esto no satisfizo a todo el mundo; especialmente al propietario de la casa de “los Goonies” y los vecinos, que acabaron hartos de las multitudinarias peregrinaciones de turistas. Un cartel a la entrada de la calle ruega al viajero no molestar y visitar otros lugares de interés en la localidad, como la Columna de Astoria, los leones marinos de la bahía o el museo marítimo.

Astoria
Nos recibió Melissa, con quien habíamos reservado alojamiento en su casa de las afueras a través de Airbnb. Nos instaló en la parte trasera de su casa; una sección separada de la vivienda principal, amplia, con baño propio y unos ventanales con ciertas vistas a la bahía y al frondoso jardín verde oscuro, que parecía más bien un decorado de la propia habitación. Lamentamos no quedarnos más que una noche, pero este viaje iba a ser todo así.

Tras dejar el equipaje y escuchar las indicaciones de Melissa para nuestra visita exprés, nos dirigimos al popular fish & chips “Bowpicker”; una barcaza anclada en un descampado y reconvertida en “food truck" -bueno, “food boat” sea quizás un nombre más apropiado-. Y así, con nuestra vianda de atún blanco y patatas fritas, ascendimos hasta la columna de Astoria para, desde lo alto de la colina, cenar contemplando la desembocadura del Columbia, el inmenso mar de abetos y un espectacular atardecer.
                                                                              *****
Al día siguiente nuestra primera parada fue en Cannon Beach, inequívoco escenario costero también de “los Goonies”, por cuyas costas salpicadas de gigantes peñascos  salía a flote el barco de “Willy el tuerto” -en la película, digo-. Nosotros no buscábamos a “Willy” sino un local muy concreto;  la crepería Neptuno, cuyo dueño nos comentó que su padre había vivido en Barcelona. Compartimos unos deliciosos creps, uno dulce y uno salado y a seguir camino.

Cannon Beach
En la factoría de quesos de Tillamook producen quesos grasos de distintas variedades, elaborado con leche de su propio ganado. Fundada por los pobladores que llegaron a Oregón desde la costa Este, hoy es una cooperativa de granjeros en la que el visitante puede observar la última fase de la línea de producción, degustar el producto, comprar en su supermercado y sobretodo saborear sus cremosos helados.

Cometí el error de pedir un cucurucho de dos bolas, que equivaldrían a cuatro de las que acostumbramos en España, y lo que iba a ser un deleite se convirtió en una carrera por evitar que el helado derretido me empapara las manos, algo que solo evité en parte. Lo de las bolas es sólo un ejemplo; día tras días tuvimos ocasión de comprobar lo exagerados que son los norteamericanos con la comida y con tantas otras cosas; aquí no conviene emocionarse a la hora de pedir…

Con la tripa llena, paramos por casualidad en una pequeña área de descanso a estirar las piernas y un hombre empezó a silbarnos para atraer nuestra atención “¡mirad ahí, ballenas!” Y es que en estas fechas de octubre las ballenas grises y jorobadas empiezan su migración desde las gélidas y nutritivas aguas del norte a las más cálidas aguas ecuatoriales, donde dan a luz. Su presencia se advertía por los chorros que exhalaban los escasos segundos que salían a respirar y apenas daba tiempo a cazarlas con los prismáticos. Aun así el avistamiento resultó de lo más impresionante.

En Newport nos hospedamos en un motel de carretera; uno de tantos que son ni más ni menos, como los que acostumbramos a ver en el cine americano; alargados, de dos plantas máximo, colores pastel, rótulo de neón y con habitaciones que dan directamente al aparcamiento.

Motel en Newport
Bajamos a la bahía para cenar en el “OceanLocal Seafood”; guiso de cangrejo y almejas, y unas ostras rebozadas que nos sorprendieron gratamente. Desde el restaurante se escuchaba el barullo de los leones marinos que atestaban los muelles y nos acercamos a verlos tras la cena. Los más rezagados, aún en el agua, buscaban un hueco libre entre las rocas o las plataformas flotantes de madera, entre las protestas y amagos de mordiscos de sus compañeros ya instalados. Al acercarnos percibimos también su fétido olor, algo así como el mal aliento de alguien que se ha empachado de marisco.

Un señor nos preguntó de dónde éramos y nos explicó que su hija estaba estudiando en Barcelona. En prácticamente todos los lugares que visitamos, tuvimos ocasión de comprobar que los norteamericanos son gente curiosa, muy dada a conversar y que, cómo nos había advertido Pedro, nunca se despiden para zanjar una conversación; simplemente dan la vuelta y se alejan sin más.

*****

                La carretera  seguía discurriendo por acantilados y playas escénicas, sobre las que el inagotable bosque parecía abalanzarse. El faro de Heceta dominaba uno de esos acantilados y en él aprendimos un poco sobre la rudeza en las vidas de aquellos pioneros que lo habitaron.

Muy cerca de allí paramos en la “Sea LionCave”; una gruta marina en la que los leones marinos acuden a descansar y a la cual se accede por ascensor. La dependienta nos advirtió; “en esta época, aún no entrado el invierno, los leones pasan el día en el mar así que no podréis verlos en la cueva, pero si vais hacia el sur deberíais dirigiros al Simpson´s Reef”. Y allí nos fuimos, pero antes pasamos por el “Oregon Dunes NationalPark” una vasta playa de enormes dunas y otra muestra más de la apabullante naturaleza de este país.

Simpson´s reef 

Para llegar al arrecife Simpson tuvimos que dejar la 101 para dirigirnos a Charleston. El desvío nos retrasaría un poco, pero ¡vaya si valió la pena! Tras serpentear por un bosque costero, la carretera desemboca en un mirador, y allí dentro, en unos islotes rocosos, observamos boquiabiertos una inmensa colonia de leones y elefantes marinos, un espectáculo visual y sonoro que, eso sí, conviene contemplar con prismáticos. Sin duda uno de los hitos del viaje.

Nos hubiera encantado pasear por Gold Beach y disfrutar un poco más del coqueto motel al lado del mar, pero la jornada había sido intensa y apenas tuvimos tiempo de observar una bellísima puesta de sol entre los rugidos del pacífico, antes de caer rendidos.

Atardecer en Gold Beach

*****

Hoy dejábamos Oregón para adentrarnos en California. Un agente, en un pequeño control fronterizo, nos preguntó si llevábamos carne, semillas, plantas… productos que no se pueden entrar en EE.UU y que al parecer, a nivel estatal, tampoco se pueden introducir en California. Se me olvidó mencionar el fiambre que habíamos comprado la tarde anterior, pero por suerte no nos registró; ¡mira que si nos quedamos sin mortadela!

Redwoods National Forest
La carretera se adentra inmediatamente en los bosques de secuoyas gigantes conocidos como “Red Wood National Forests”, pero esto es sólo un aperitivo. Tras unos kilómetros conviene desviarse por la Newton B Road, donde el viajero encontrará apeaderos con acceso a las sendas que se adentran en lo profundo del bosque. De repente te encuentras en un sitio mágico, uno de esos lugares que abruman: los troncos ciclópeos, alzándose rectilíneos para tocar el cielo y cortándose casi de golpe, como si tuvieran un muñón al final; el silencio apenas quebrado con la voz de los pájaros, el olor a hojas secas y madera húmeda, los haces de luz solar abriéndose paso tímidamente entre las ramas, en un inquietante juego de luces y sombras… La conexión con la naturaleza es máxima y el sosiego del lugar hace que no te quieras ir. Hay lugares en el mundo que uno no debería perderse; muchísimos, sin duda, pero éste es uno de ellos.

Tras el éxtasis inicial tomamos la Bald Hills Road, ganando altitud hasta llegar al merendero de Dolason Praire, donde comimos un bocata de nuestra mortadela sin confiscar, disfrutando de unas maravillosas vistas de pájaro.

Deshicimos camino para tomar de nuevo la 101 y al poco de hacerlo nos llamó la atención ver un grupo de automóviles apeados en la cuneta. Efectivamente algo se cocía; un grupo de wapitíes pastaba en los lindes de la vía. Bajamos del coche y nos acercamos con cautela, como hacían los demás, para intentar sacar unas buenas fotos. Estos cérvidos tienen un tamaño considerable y conviene no perderles el respeto, pero la manada se mostraba tranquila mientras mantuviéramos unos 6 u 8 metros de distancia sin hacer muchos aspavientos.

Wapití campando a sus anchas

En Eureka disfrutamos maridando cerveza local con ostras maceradas de distintas maneras en Taste Humboldt, pero tras la aparente opulencia, empezamos a percibir un ambiente algo distinto a los de Oregón o Washington; más enrarecido -un ambiente más sureño, pobre y fronterizo, menos edulcorado y seguramente agravado en esta zona de California por la recesión de la industria maderera-.

Tras el aperitivo nos dirigimos al Samoa Cookhouse; un histórico restaurante fundado en 1890, al que acudían los trabajadores de los aserraderos y que sirve un menú cerrado de comida tradicional; uno de los escasos supervivientes que, a modo de la antigua Galia, se resisten a sucumbir al imperio del “fast food”.
Comida en Samoa cookhouse

                                                                              ******

Al día siguiente, la dueña del motel nos aconsejó, para nuestra nueva jornada, volver a salir de la 101 y adentrarnos en la “Avenue des Geants”; antiguo trazado de la carretera flanqueado por, como su nombre indica, gigantescas secuoyas. Otro tramo más de ensueño para añadir a nuestros recuerdos.

El paisaje se iba haciendo más árido y en el condado de Mendocino empezamos a avistar los campos en los que nace el famoso vino californiano y que tanto nos recordaban a España. Y así, entre viñedos y, por qué no decirlo, alguna copita de excelente vino, fuimos alejándonos de la ruta principal para llegar por intricadas carreteras a las afueras de Sebastopol, donde estaba nuestro próximo alojamiento AirBnb.

Condado de Mendocino

Mary es una señora mayor con varios hijos independizados que, tras su viudedad, decidió compartir su hogar con los viajeros. Su casa de madera, con un pintoresco jardín de secuoyas y árboles frutales, resultó de lo más acogedora y un lugar ideal para relajarnos antes del asalto a San Francisco. Nos contó que Sebastopol es un lugar más dado al turismo de interior y vitivinícola donde no abundan los viajeros internacionales, e intercambiamos impresiones sobre la vida y costumbres americanas en contraposición a las españolas. A la mañana siguiente nuestra anfitriona nos había preparado un exquisito bizcocho casero de avena y frutos del bosque, manzanas recién cogidas y una bebida a base de caqui persimon y vinagre.

                                                                              *****

Lo primero antes de llegar a San Francisco es pararse en el “Golden Gate Recreational Area” y hacer las fotos de rigor con el puente al fondo. Luego uno cruza el imponente monstruo metálico para adentrarse en una ciudad inequívocamente ligada a la historia del cine norteamericano; desde las persecuciones en automóvil de Steve MacQueen o la fuga de Clint Eastwood de Alcatraz, hasta el más reciente y apocalíptico “el origen del planeta de los simios”. Esta urbe ha sido mil veces filmada y no pude evitar sentir cierta emoción a pesar de la apatía que despiertan en mí las grandes ciudades.

Golden Gate. San Francisco

Devolvimos el Mazda 3 que nos había acompañado en nuestro periplo y apresuradamente dejamos las maletas en el Baldwin Hotel, muy cerca de Union Square. Sólo teníamos el resto del día para visitar San Francisco y no había tiempo que perder. Quisimos tomar uno de los famosos tranvías que enfilan por las onduladas cuestas, pero el primero tardó un buen rato en pasar e iba cargado, así que solo aceptó a dos de las decenas de peatones que hacíamos cola en la segunda parada del trayecto… “buff! ¿Vale la pena esperar al próximo?” “¡No!”. Y cogimos un taxi.

Al apearnos en la bahía, “Pier 39”, el taxista pareció renegar.
-¿Hay algo mal?- preguntamos.
-¿No dais propina?... ¡encima que os he esperado mientras os hacíais la foto en Lombart Street!. 


Sí, nos había esperado 2 minutos mientras nos hacíamos la foto turística, sin parar el taxímetro claro… en fin. Eso sí, las propinas están al orden del día en Estados Unidos y es una descortesía no darlas en cualquier tipo de servicios, incluso peluquerías.

Tranvia en San Francisco

El Pier 39 es un pequeño complejo en la bahía, con tiendas, restaurantes y pasarelas de madera que, a decir verdad, no nos entusiasmó demasiado. Al fondo se ve la omnipresente isla de Alcatraz; la Roca, que se puede visitar tomando un ferry. Por desgracia no disponíamos de tanto tiempo. En el restaurante “Crab House” degustamos un “Crab Chowder” -típica sopa de cangrejo servida dentro de un pan- y una parillada de marisco

La siguiente parada fue en el “Golden Gate Park” al Oeste de la ciudad. El parque presenta ciertos atractivos como el jardín botánico o el japonés, pero reconozco que mi principal objetivo era el de avistar un grupo de bisontes que habitan en un cercado. Ojalá hubiese podido ver a estos bóvidos de enormes gibas pastar en las extensas praderas centrales, en dónde, antes de la conquista del Oeste y su masacre por parte del hombre blanco, tanto abundaban… pero me tendría que conformar con esto.

Downtown San Francisco

Ya  con más calma, optamos por regresar al centro en autobús y ahorrarnos un dinerillo. El punto cómico de nuestra visita lo puso una señora en chándal que casi nos arrancó la cámara de las manos para hacernos unas fotos… “Esperad, una foto más” “¿Os gusta San Francisco?” “¡Tranquilos, si queréis quedaros una semana más os pago la estancia!”… Tentador, pero no. El punto trágico lo pusieron los sin hogar que pululaban por las calles; el contraste de la miseria con la suntuosidad de los rascacielos y las tiendas de ropa cara; un mundo demasiado despiadado, demasiado artificial.

 Tras pasear por Union Square, comprar unos chocolates en la tienda de Ghirardelli y visitar el barrio Chino, ya habíamos tenido bastante y el anhelo de regresar a casa empezó a cobrar fuerzas, tal y como suele suceder cuando nos acercamos al final de cualquier viaje, dure este lo que dure.

Tal y como empezaba el relato, nos dejamos demasiadas cosas por ver, por lo que la opción de regresar a Estados Unidos sigue abierta. Además la experiencia de conducción fue realmente grata; buenas infraestructuras y señalizaciones, el respeto de los conductores, los límites de velocidad más restrictivos que en Europa que invitan a una conducción tranquila, etc. El país ideal para un “Road Trip”.


martes, 29 de diciembre de 2015

Risotto de bogavante

Mi hermano y mi cuñada prepararon el día de Navidad este estupendo risotto con bogavante. 


Ingredientes para 4 personas:

- Aceite de oliva
- Sal
- 1 pimiento rojo pequeño
- 1 zanahoria grande
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada sopera de pimiento choricero
- 1 tomate maduro
- 100 ml de vino blanco
- 400 grms de arroz
- 1,25 lt. de caldo de pescado caliente(no hay porque utilizarlo todo), con colorante o azafrán
- 200 grms de queso parmesano rallado
- 1 bogavante o 2, a vuestro gusto
- 1 hoja de laurel

Elaboración:

Poner el bogavante en el congelador durante 10 minutos. Lo hervimos durante 20 minutos, escurrir y poner en agua con hielo durante unos 20 minutos. Cogemos una tabla y un cuchillo grande. Sacamos las patas y con la parte contraria al filo del cuchillo se golpean las partes de la pinzas para retirar la carne, ir con cuidado. Si teneis paciencia las patitas también tiene algo del carne. Cogemos el bogavante y lo partimos en 2 desde la cabeza a la cola. sacar toda la carne y trocear.

En aceite de oliva pochar el pimiento y la zanahoria previamente cortado a dados. Añadirle los dos dientes de ajo laminados. Sal a vuestro gusto. Añadir el tomate cortado también a dados y sofreir. En este momento le añadiremos y sofreiremos la carne del bogavante de las pinzas que tenemos reservado, así como una hoja de laurel. Poner el pimiento choricero, dar unas vueltas. Añadir el vino y  dejar reducir.

A continuación, le incorporamos el arroz que sofreiremos a fuego medio. A partir de aquí, vamos añadiendo el caldo poco a poco, tiene que cocer durante 18-20 (minutos a gusto), sobre los 8-10 minutos le pondremos la cola del bogavante y pasados los minutos de la cocción del arroz (tiene que quedar un pelín meloso) le añadiremos el queso rallado y removeremos bien. Desde que se le echa el caldo remover intermitentemente hasta que se termine con todo el proceso.
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